lunes, 3 de diciembre de 2012

Si tuvieras Facebook


Supieras todos los estados que he escrito en tu nombre, podrías leer todas las letras que he expulsado de mis entrañas y he convertido en escritos de un blog… esas cosas que me causan en mi nostalgia, rabia, incertidumbre, ansiedad y tantas otros sentimientos encontrados a causa de tu inexistencia terrenal.

Sabrías cuantas cosas han cambiado y cuales otras siguen igual. Como ha crecido aquella niña que robo más que tu atención con su nacimiento.


Te diría por el chat que te busco siempre aún cuando tu recuerdo es cada día más difuso. Que suelo encontrar trocitos de ti en personas con las que me he cruzado y se me hace casi imposible despegar mi atención de esos personajes. Podría decirte que a tu partida imaginaba que algún día volverías como si todo hubiese sido una pesadilla más de las que tanto tuve.


Te enviaría un mensaje para decirte que ahora anhelo que aquel día hubiese sido una de esas veces en las que te hacías la muerta solo para ver mi reacción. ¿Alguna vez te enteraste de que, aun siendo yo tan niña, se me quebraba el corazón con tu jueguito?


Tal vez podrías ver alguna foto en la que apareces y detrás de ella descubras los deseos que impregnan el alma mía. Deseos de ver los cambios que harían los años con tu cuerpo, con tu carácter, con nuestras vidas…


Creo que es imposible que tengas un perfil en Facebook. Desconozco, también, si en donde estas puedes saber estas cosas. De hecho tengo la incertidumbre de no saber si realmente estas en algún lugar aparte de mi mente, de mi corazón y de mis recuerdos.


Lo que sí sé es que estuviste en mi vida. Que ocupabas, físicamente, un espacio. Que hacías muchas cosas, que casi logras otras tantas… y que un día todo esto se frisó para dar paso a lo que hoy vivo sin ti.


Si tuvieras Facebook escribiría en tu muro “Ven, solo a darme un abrazo”. 

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